Relación entre los problemas respiratoros y la humedad

Relación entre los problemas respiratorios y la humedad

Ya sabes que las viviendas poco ventiladas y en las que hay un nivel de humedad ambiental de entre el 70%-80% son el lugar idóneo para la proliferación de ácaros y hongos. Como expertos en tratamientos antihumedad te recordamos que los hongos que crecen en los humidificadores y en los filtros del aire acondicionado se pueden diseminar fácilmente por toda la vivienda. Estos microorganismos pueden provocar diferentes alergias y demás problemas respiratorios.


Las personas más vulnerables son los niños, las personas de edad avanzada, las que tienen problemas inmunológicos o enfermedades crónicas y las embarazadas. De todos modos, las personas sanas sin factores de riesgo también pueden presentar síntomas como congestión nasal, irritación de garganta y/o ojos, tos e irritación cutánea.

Los problemas más comunes asociados al exceso de humeda

Empeoramiento de los síntomas de asma: la probabilidad de desarrollar asma se duplica si estamos expuestos a ambientes interiores húmedos por la alta concentración de ácaros, hongos y moho. No hay que olvidar que el 80% de los asmáticos alérgicos a los ácaros del polvo ven empeorados sus síntomas en ambientes húmedos.

Problemas alérgicos: la mayor parte de los microorganismos que provocan alergias viven en ambientes húmedos, aunque la humedad en sí misma no produzca ningún proceso alérgico.

Agravamiento del dolor óseo: a pesar de que la humedad no haga que aparezcan enfermedades óseas como artrosis o artritis, está probado que empeora el dolor óseo en estas personas.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) nos dan una serie de pautas para evitar a la aparición de moho asociado a la humedad:

  • Mantener los niveles de humedad en casa entre el 60-65% y evitar utilizar humidificadores ambientales.
  • Mantener una adecuada ventilación.
  • Usar filtros de partículas de aire de alta eficiencia (HEPA) para eliminar mejor las partículas del aire.
  • Limpiar con frecuencia los filtros del aire acondicionado y calderas.
  • Reparar cualquier gotera para evitar la proliferación de moho en paredes y ventanas.
  • Limpiar los baños con productos que eviten la proliferación de moho.

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